miércoles, 4 de noviembre de 2015

ENSAYO "Cultura y Aprendizaje Organizacional"

Debe tomarse en cuenta desde el primer momento en que un grupo de personas decide formar una organización, que cada una de estas personas es un ser cultural, regido por normas, prácticas y valores con los que se ha desarrollado. La organización, por otra parte, tiene sus propias normas y aspectos tradicionales a conservar,  tiene distintas concepciones sobre las cosas, supersticiones y objetivos, además de las formas en las que se da la motivación para cumplir las reglas; es decir, las organizaciones difieren unas de otras en multitud de aspectos.
Estos aspectos de la cultura pueden ser tangibles o pueden no serlo, pero todos ellos dan cuenta de una manera particular de hacer las cosas: un estilo de vida, comportamiento, mentalidad, presencia y personalidad.  La cultura organizacional permite que una organización sea diferente a las demás, esto puede crear un sentido de pertenencia en los empleados, lo que implica que se sientan identificados y parte de esta cultura. La cultura organizacional es “omnipresente” existe aunque no pueda verse con claridad y no seamos conscientes de su existencia ni de su influencia; además determina el éxito de las estrategias y planes, así como la eficacia, la eficiencia y la efectividad de cada uno de estos.
Existen distintas dimensiones culturales que poseen las organizaciones, muchas de estas dimensiones se contraponen de manera que mientras unas organizaciones poseen una parte de la dimensión, otras poseen su contraparte. Un ejemplo claro de esto es la dimensión “Universalidad vs. Particularidad” propuesta por Trompenaar.
Los tipos culturales de los países influyen de manera significativa a la cultura desarrollada dentro de la empresa, de tal forma que se pueden fijar perfiles organizacionales. En México, con base en la cultura, se puede observar un fuerte rechazo al cambio, estos son radicales y exigen modificaciones en las costumbres y ocasionalmente en los valores, los cuales en nuestro país son muy arraigados: la familia, la religión, las relaciones interpersonales, el concepto del trabajo y del descanso, etc.
Las organizaciones en México, podrían describirse como conservadoras porque adoptan y preservan ideas, valores, costumbres y tradiciones que no cambian con el tiempo, a pesar de las transformaciones del entorno. Se caracterizan por su rigidez y su conservadurismo. A nivel internacional suelen ser aquellas pequeñas y medianas empresas en donde el estilo que prevalece es el familiar, burocráticas y en donde, generalmente, se desarrollan actitudes conformistas y/o pesimistas entre sus miembros.
Esto me lleva a desarrollar el siguiente punto de interés en este ensayo, el desarrollo del aprendizaje y la competencia dentro de las organizaciones. ¿Qué tanto están las organizaciones involucradas en el desarrollo de este aprendizaje? Muy poco. La cultura de la gran mayoría no fomenta el aprendizaje; deja a un lado el potencial de su personal, dando mayor énfasis a la productividad y la generación de ganancias. Sin embargo, el aprendizaje y la competitividad van de la mano, ya que del aprendizaje depende ser más competente que las otras empresas dentro del mercado.
A pesar de esto, el aprendizaje no depende completamente de la motivación que la organización le dé a su desarrollo; pues, es imposible buscar (y adquirir) nuevos conocimientos, a menos que uno tome conciencia y reconozca que “no sabe”. El aprendizaje es mucho más que solucionar problemas. El aprendizaje es proactivo: la energía para el cambio surge del deseo de alcanzar la visión.
Muchas personas y organizaciones solo se sienten motivadas al cambio por factores extrínseco (crisis, problemas, etc.). Esto hace que para crecer necesiten “darse de narices” una y otra vez con la realidad, lo que les genera ansiedad, dolor, miedo, resentimiento y resignación. Otras personas y organizaciones responden al deseo innato de desarrollar su máximo potencial.
Todo el mundo se declara partidario del aprendizaje, aunque no lo sea, la mayoría tiene grandes dificultades para aprender. El enemigo principal de este es, curiosamente compartido con el del monstruo del cambio, el miedo. Como forma de comparación, en la película “Amor sin Escalas”, se ve el proceso de aprendizaje de Natalie, la cual es cuestionada por su falta de conocimiento en el área que ocupa Ryan,  él es la persona encargada de despedir a otras de empresas que sufren crisis en Estados Unidos.
Tal como sucede, Natalie no tiene claros sus objetivos, no sabe manejar de manera adecuada el despido del personal (intenta incluir el despido online), su propósito es débil y su intención vaga. Lo que aprende no es nunca lo que esperaba o imaginaba así que empieza a sentir miedo (representado en la escena donde una de las mujeres que despide le dice que se suicidará tirándose de algún puente de la ciudad). ¿Cómo reacciona Natalie? Da un paso atrás, acepta que Ryan tenía razón. Aunque la trama de la película se desarrolla alrededor de diversos temas, es este el que guarda relación con el presente texto. La persona para sobreponerse al miedo debe no escapar de él, no detenerse, sentirse seguro de sí, hacerse fuerte y evitar que el aprendizaje se convierta en un trabajo terrorífico. La ceguera como ilusión del saber, la vergüenza de mostrar incompetencia, la tentación de convertirse en víctima, el orgullo, la arrogancia, la pereza, la impaciencia, la desconfianza, el enfado y la confusión son ejemplo de más enemigos del aprendizaje.
Como conclusión se tiene que el aprendizaje organizacional, sucede cuando la cultura establece procesos que facilitan el desarrollo de las destrezas basadas en aptitudes y características personales como: la responsabilidad, la creatividad, iniciativa, capacidad de discusión y análisis, y, solución de problemas; así el individuo crea su propia realidad. Esto requiere la creación de un ambiente de confianza, empoderamiento, información compartida y valoración del talento humano. Entonces estaremos hablando de organizaciones de alta calidad, preocupada por respaldar acciones de apoyo, incentivar a su personal y crear este clima: una comunicación abierta y compartida.

De esta manera, una organización que promueva la cultura del aprendizaje será una empresa con mayores beneficios para sí, para la gente que labore en ella y para el servicio que ofrezca a sus clientes, el aprendizaje es fuente de desarrollo, competitividad y buena productividad.