En México hay un número
importante de empresas, caracterizadas en conjunto por poseer una gran cantidad
de productos para la exportación al año;
siendo esto un avance importante para la economía del país. A pesar de que
nuestra economía esté más orientada hacia la exportación los productos importados
también alcanzan una suma bastante considerable y muy a la par de los exportados.
Esta situación se puede deber a
múltiples elementos que diferencian a las empresas mexicanas de las empresas de
otros países que son más exportadores como Estados Unidos. Dentro de estos
elementos podemos encontrar la falta de
recursos para elaborar la materia prima o transformarla, como por ejemplo la de
la tecnología necesaria. Otros de estos
elementos están relacionados con las personas que dirigen dichas empresas:
personas con poca (o nula) visión empresarial o poco preparadas para que la
compañía sea competitiva a nivel internacional. Resulta una constante que los
empresarios no busquen este nivel de competitividad y se limiten a cumplir
pequeños objetivos sin aspirar a objetivos más importantes.
Las empresas mexicanas se
encuentran dentro de una amplia gama de escenarios distintos entre sí, las hay
con un desempeño destacado y que intentan sobresalir sobre el resto; hasta las
empresas cuyo grado de incompetencia es muy elevado.
Dentro del primer grupo de
empresas, las caracterizadas por un excelente desempeño, se encuentra el
internacionalmente conocido Grupo Industrial Bimbo; esta empresa es, sin duda
alguna, la más importante panificadora en el país. Otros ejemplos muy conocidos
son: Cemex (productora de cemento) y la reconocida empresa de
telecomunicaciones Televisa. Este grupo de empresas está caracterizado por
crear estrategias de ventas, favorecer la expansión de sus productos,
participar en el mercado nacional e internacional, propiciar la mejor calidad
posible y se encuentra en una continua revisión de lo que están haciendo bien y
lo que no, son empresas autocríticas, para reestructurar si es necesario.
Por otra parte, dentro de esta
misma categoría, se promueve la orientación a la gente que labora dentro de la
empresa, tratan que los empleados se
sientan cómodos y bien satisfechos aportándole beneficios que logren incentivarlos
a mejorar su desempeño; es decir, se invierte en el capital humano. También
buscan personal con múltiples habilidades y proporcionan capacitación para
mejorar las habilidades que ya posean. En pocas palabras, los directivos están
muy centrados en mantener un buen personal, por lo que los hacen partícipes de
la propia filosofía de la empresa, de los logros que esta obtenga y por lo
tanto de todos los beneficios que eso conlleva.
Como último punto importante, los
líderes de estas organizaciones son agresivos ante el mercado al mismo tiempo
que funcionan como apoyo e incentivo de los empleados para mejorar la calidad
del servicio y así obtener prestigio, reconocimiento, admiración y la tan
deseada competencia.
Existe un punto medio entre las
empresas con un gran desempeño y las empresas más incompetentes. Estas empresas realizan acciones para
posicionarse de una mejor manera dentro de la gama que se mencionaba en
párrafos anteriores, sin embargo no logran los avances pretendidos y se quedan “a
medias tintas” sin grandes resultados. Esto debido a otro conjunto de elementos
un tanto más negativos que los mencionados para las empresas competitivas.
Empresas ineficientes, corruptas
y que ofrecen un servicio que deja mucho que desear: incompetencia, lentitud,
inseguridad y falta de creatividad. No todo es malo dentro de este grupo, pues
también es común que se traten temas orientados a la mejora general de la
empresa, cambios que la hagan más rentable y que propicie el aumento en la calidad
de su producto/servicio. Sin embargo, los dueños son parcialmente ajenos a las
modificaciones de las formas en que manejan la empresa y su estilo de liderazgo
es casi incuestionable. También se toca el tema de la reestructuración, pero
esta se toma con menos importancia y se deja en manos de personas menos
preparadas. El personal puede tener participación y se desea el compromiso con
la empresa, pero las áreas de oportunidad no son tan claras y no se les ofrece
a todos por igual, además de que no están incluidos en la toma de decisiones.
Ejemplos de este tipo de empresas
son: Telmex, la industria del turismo, la industria pesquera y la industria
bancaria. En ellas se piensa que el dueño (y los directivos) es la única
persona capaz de dirigirla y organizarla, mientras que el personal es quien se
encarga de elaborar el producto; invirtiendo muy poco en su capacitación y descuidando
sus necesidades. El único objetivo de estas empresas son las utilidades que
generan.
La industria juguetera, las
compañías de electrónica, la industria petroquímica, la agrícola y la
chocolatera son sinónimos de empresas incompetentes. Son empresas que se ven
opacadas por otras del mismo rubro pero internacionales, las cuales cuentan con
mejor mano de obra, mejor calidad, publicidad, diseños y precios.
La industria petroquímica merece
un citado especial, ya que México es una de los principales explotadores de
petróleo, y posee de los más grandes yacimientos; sin embargo, la industria no
cuenta con la tecnología necesaria para convertirlo, por lo que el petróleo se
exporta al extranjero y finalmente el producto regresa a nuestro país a un
costo superior a la exportación realizada con anterioridad.
Como resultado de todos estos
factores, obtenemos empresas que “viven al día” y el dinero que producen se
vuelve a invertir con muy pocas ganancias, esto provoca salarios bajos, mal
liderazgo, falta de prestaciones y tratando de acaparar un pequeño sector de
los ciudadanos Mexicanos.
La Psicología Organizacional en
México es muy importante debido a que puede desarrollarse en cada uno de los
sectores de esta gama de empresas, desde apoyar a los empleados (o al mismo
directivo) en las empresas de primer nivel; hasta impulsar nuevas estrategias
en el sector más incompetente. La Psicología Organizacional proporciona apoyo
para las necesidades y expectativas de los empleados hacia la empresa, sacarlo
del hábito, la influencia y la negatividad de otros al mismo tiempo que se
intenta promover la naturaleza del ser humano de sentirse útil, saludable,
productivo y finalmente feliz.
Es importante que cada empleado
se sienta parte de la empresa, esté involucrado con los conocimientos
psicológicos que aporta la Organizacional, y generar un cambio pequeño o grande
en él, en su ánimo y disposición, en su ámbito de trabajo y tal vez en la empresa
en general.
BIBLIOGRAFÍA: Zepeda Herrera, F. Psicología Organizacional (2008). México. Parson.

